Reloj.
Palabra extraña y a la vez muy familiar. Lo familiar a veces es extraño y
queda claro, por más común que nos parezca.
¿Por qué reloj? ¿No había un nombre más chévere para este aparatito que
cuenta las horas? …bah, da igual. Me tomo las 3 pastillas y siento que las
cosas actuales o lo que sea, siempre pudieron llamarse de otra forma, con
otros nombres, igual que las situaciones.
Sí, sé que suena raro, pero es algo más que obvio.
Sí, sé que suena raro, pero es algo más que obvio.
5:00 pm.
Por la ventana se siente que el sol ya se guarda. Ni modo, vuelvo al
Por la ventana se siente que el sol ya se guarda. Ni modo, vuelvo al
sillón a chorrearme un rato. Mi cama, sin hacer y las 2 sillas, gritándome
por algún uso, pero mi mente anda en otras. Tengo las pastillas en mi mano,
y en la otra el vaso con agua.
(agua, ya que no hay vodka. La miseria del hombre esta cuando ya no tienes
ni para el trago…) Sentado, escucho el tono de las 5.
"Las 5 de la tarde."
- Reloj…- Respiro lentamente, como saboreando el tiempo pasado y cada
letra. Lo miro con envidia…¿Sabrá que no está? Faltan 5 minutos ¿Lo sabrá
realmente? E instintivamente cierro los ojos, como esperando al tiempo.
5:05 pm. y suena el reloj cucú. Se llama Partaco, por Espartaco, pero a
Melissa no le gusta la letra S, así que ni modo.
5:05 y suena, religiosamente, el muy desgraciado.
Abro los ojos. Me he quedado dormido 1 minuto y eso es buenísimo. El sueño es
bueno. Para todos lo es.
Miro al reloj. Es increíble todo lo que un objeto puede llegar a
significar: Personas, animales, objetos, etc,etc. Todo influye, quieras o
no. Uno de esos objetos era este reloj. El cucú. Ya todos saben que es un
mentiroso, con respecto a lo de las horas, ¿cierto? Pienso que en su
mentira, él se miente también. Digo y pienso eso, ya que ya pasaron varios
minutos y sigue marcando las 5:05. Suspiro largo y bochornoso ¿A quién
quiero mentir? Esa hora es especial para él y para mí. No lo niego… es como
si los flashbacks fueran parte de mi vida y es casi trágico, casi : Ella, de
puntitas para no despertarme, más aun cuando lo hace aposta. La veía
ponerse uno de mis polos. Su favorito era uno de Pearl Jam, negro, con estampas blancas y luego de eso
bostezaba largo y tendido para luego cantar “el himno de la alegría”.
Era mi todo.
No se pueden negar ciertas cosas y una de ellas es que hay mujeres que te
llevaran por caminos tortuosos y horribles, llenos de verdadera
desesperación. Pero otras, en cambio, te podrán llevar por los caminos más
sublimes y lúbricos que puedas llegar a imaginar.
Todo eso, siempre, a esa hora. 5:05 y el canto alegre. Recuerdo mirarla de
costado, pegado mi cabeza en la almohada, como se ponía a hacer
polichinelas y flexiones, todo, para preparar dos tazas de café. ¡Dos
tazas!…ay caramba. La primera vez me destornillé de risa. La segunda,
sonreí y la tercera la amé más. Ni modo, loquita era. Creo que lo hacía a
propósito o tal vez sabía que la miraba, no lo sé.
Por momentos, me invade la tristeza. Ganas no me faltan de tirar por la
ventana al reloj, pero el pobre no tiene la culpa. Claro que no.
Vaso con agua y de repente me acuerdo de las pastillas. Heladas, que bien…
- Una tarde perfecta para recordar…ay vida, vida, vida – la verdad no lo
era, pero el sarcasmo bien lo valía.
En eso, una mota de pelos llega a mi pierna. Es tallarín, mi propio gato
cósmico. Debe tener hambre, ya que hace 1 semana se largó. Siempre es
así por estas fechas. También la recuerda. Yo también me largaría, si
pudiera.
Tallarín. El gato cósmico. Suena gracioso, pero lo encontré en la basura
con el estómago abierto. Los que me conocen sabrán que soy muy débil por
los animales. Lo traje, lo lleve de emergencia y desde entonces vive en mi
casa. Bebito era, todo maullidos y pelo. Dicen que los gatos negros dan
mala suerte. – ¿Y qué mierda? – digo. Tallarín es lo más estable (entre
comillas) en mi vida y yo soy lo más estable que él tiene.
- Pfrfrrfrrrffff mmmeeliiissssaa – y levanta la mirada, como esperando mi
respuesta.
- ¿Qué? ¿De nuevo con eso? Ya te dije: Se fue, no está.
- ¿¿miiaauuu?? Donndssstaa …- Ah, la verdad es que hablo con mi gato. No se asusten. Es buena
terapia y no cuesta nada.
- No te puedo dar cerveza. Eso no ayuda,creo.
- grrrroowww ooww – Me insulta, como cada tarde. Cree que es por culpa mía y la
verdad, no lo culpo. Todo en esta casa la extraña.
Mientras peleaba con él y le explicaba cosas de nutrición. Mientras mis
pastillas se calentaban con el aire cálido de la habitación…sucedió.
Primero leve, luego más fuerte. Tocan la puerta, justo hoy. Y yo parado con
una lata de cerveza en la mano, ya que tallarín me dio todo un sermón de la
cerveza.
- ¿Quién será tallarín?
-Miuaa miaurrr.
- Vamos a ver.
Arrastro los pies. Me son más pesados ahora. Aún cuando tocan muy fuerte. Aún cuando pienso que debe ser la señora de arriba, la cual quiere un poco
de café o de azúcar. Qué se yo.
Corro el cerrojo y pienso que floro meter, para no mantener una conversa
por más de 1 minuto, ya que pienso que es la señora de al lado o el viejo del tercero, que se yo.
Todos estos pensamiento y pum, sucedió.
-Hola, te acuerdas de mí?
Recuerdo ver su rostro, mordiéndose los labios.
La miré, y no supe que decir.
Todos estos pensamiento y pum, sucedió.
-Hola, te acuerdas de mí?
Recuerdo ver su rostro, mordiéndose los labios.
La miré, y no supe que decir.