Creo en la
vida
por encima
de todas las
agonías
que el mundo
me presenta,
más allá
de todas las
muertes
y todos los
llantos… Creo en la risa franca de las mujeres.
Creo en la
esperanza,
que se
engendra
del caminar
conjunto
de manos
sedientas,
fraternas,
siempre
rebeldes,
callosas
y siempre
justas.
Creo en la
libertad,
como un
camino directo
que nos
lleva a dar la vida
y a
defenderla.
Convocadora
de corazones… siempre joven,
alimento
insaciable de las luchas populares,
manantial
donde
se enjuaga
la vida,
donde
florece su risa,
donde
florece su mirada.
La libertad
de ella… como espíritu humano.
Creo en la
Alegría
del que deja
su camino
y no tiene
reclinar su
cabeza.
La alegría de
reclinarse en su hombro,
la alegría de
escuchar esas cosas bonitas
que te
gustaba escuchar.
Creo en el
Amor…
porque creo
que es inmenso,
rebalsando
todos
los tiempos
y
todos
los
corazones.
Creo en el
hombre
y creo en la
mujer.
Creo en el
amor
que ambos
engendran.
Creo
en el beso
que tus
labios me daban…
enserio aun
los creo,
como un
estremecimiento
de
dos cuerpos
fundiéndose …
lentamente.
Creo y
lucho,
apuesto
por un nuevo
mañana,
donde
el hombre
cantará
sin que le
silencie el hambre
de oír su
voz…