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Aún tengo
en mi cuerpo
todas
las gotas de
lluvia
que cayeron
la otra tarde,
imprevistamente,
sobe ti,
para ti,
donde quiera
que estemos
los dos,
sobre mí,
para mí,
para la
ciudad…inesperadamente.
Juramos,
¿Lo
recuerdas?
Que
danzaríamos juntos
alrededor de
la noche
o del día,
con las
primeras
gotas,
con las más
frescas,
con las más
violentas,
con aquellas
que se abrazarían
desesperadamente
a nosotros,
creyendo
aplacar el fuego.
Te busco
entre la lluvia
y no te
encuentro,
¿Dónde estás?
¿Dónde estoy
que
tú no estás?
¿Dónde estas
que yo no
estoy?
Es como un
reto…
algún desafío
al cielo,
y a que
aun guardo
de las calles
en donde
camino hoy sin ti.
Como el caos
y la maldita prisa
que
seduce los hombres,
como la
nada,
ya que nada
ocurrió
y quizás estuve oculto
o tal vez tú,
no lo sé,
lo cierto es
que la tierra aun
recuerda tu
olor,
lo cierto es
que yo ya no.
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