.
.
y sucedió….
en esta esperanza colectiva
que es casi
como algo
inexistente…
nuestros cuerpos – vida o muerte
Muerte y vida,
te desconozco…
y la verdad
me sorprende
lo
desconocidos
que nos hemos vuelto.
No te comprendo,
no te pregunto,
te abrazo ,
te vivo,
te amo,
te defiendo,
te miro,
te sonrió…
Los he visto
y me he visto
llorar a pedazos,
sin tregua,
plenos,
sin amargura alguna,
hablando,
viviéndose lo vivido
de los trechos y los caminos,
de lo insoñable y lo perdido,
de las ansias de saber
todo lo aprendido… y no de lo real.
…
(Real… palabra extraña)
de lo real…
real…
Real! Claro que si !
de las mujeres acariciadas,
de los efímeros placeres de sus labios,
de tantos cuerpos … convulsionados
por el miedo,
de la ausencia y
de la espera,
de ese encuentro que aun tarda,
de los compañeros,
de los cómplices,
del yo romántico,
de los ramilletes de flores,
de la desesperación,
de la verdadera desesperación…
Violentamente,
como segundos,
donde viven las horas,
los días sin días…
de los restos, sus restos…
de lo poco que aún queda,
ingrávido y agresivo,
son recuerdos vacíos,
claro que sí…
Quieres más?
De los restos humanos,
de sus abrazos,
de sus lágrimas,
de su temperamento
de su bondad ,
de sus llantos pausados.
Son látigos que hoy
es lucidez,
bofetadas,
amarguras…
su silencio,
sus momentos
como agua fresca,
sol,
campos verdes,
viento,
su rostro,
su pelo,
un cuarto de habitación… ella.
Hoy son como la muerte,
de una muerte premeditada,
mas su recuerdo es como
alegría,
alegría anunciada,
enferma,
gestada… y tal vez , amada.