miércoles, 12 de diciembre de 2012

Voces .


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Voces , sin rostro
llegan hoy
hasta mi cuerpo.
Algo esconde
el hombre  entre sus manos…
dentro , muy dentro,
entre su ropa,
entre su pelo,
entre sus labios… y en su boca.
Entre la palabra que pronuncia,
entre los latidos
de su corazón
que
camina,
como un adolecente
en medio de la calle,
con sus dos manos
en los bolsillos,
apretando los puños,
preparando el golpe,
apresurando el paso…
desconfiando
de toda sonrisa
( evitando toda forma humana )

Voces
sin ojos,
sedientos,
cansados  de ver
tan solo
su propia limitación.
El peso de su cuerpo
amorfo y cansado…
es como un cerco
construido
como defensa,
como refugio
y que hoy
le corta las alas
y le destroza
los sueños.

Algo oculta ,
es innegable.
El hombre
que crea maquinas
y lucha contra
la muerte.
Como una herida,
que aún no cierra.
Como aquel abrazo,
que aun duele.
Algo se oculta,
tras los años,
la edad,
el conocimiento,
la ciencia,
la mano fría
que nunca se brinda.
Algo se oculta,
la fragilidad vuelve.
El amor nos desarma,
abre el puño,
estrecha la mano.
El amor.
Peligroso amor.
Redime al hombre,
le permite verse,
le permite vernos.

Algo esconde,
el hombre.
Las sombras de sus dedos
marchan continuamente
a la batalla
a defender lo cierto y lo real .
Las murallas de la cuidad
detienen el sol
en pleno cenit…
Defenderse
de la noche,
de los sueños,
del tibio calor calor
de otro cuerpo ,
del dolor,
la risa,
el frío,
la espera de la inquietud de saber
que le falta.
(el propio rostro)
(la propia voz )
(el propio peso )
(la propia palabras)
que solo él puede
pronunciar
y
que
acaso
no la pronuncie
nadie.

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