domingo, 28 de julio de 2013

Recuerdos del futuro (Parte 1)


...

-Hola, ¿Te acuerdas de mí?

(Pienso que las cosas nunca pasan por algo…jamás. A menos que uno lo permita.)

-Soy Abril…¿de 5to grado? ¿Recuerdas??….duh.

(Pienso, también, en que todo pasa por algo (contradicciones mutuas, gracias al cielo) y si no es así, entonces la vida no vale la pena ser vivida.)

Estoy sentado en mi sala. Más específicamente en mi único sillón. Pero, quizás eso no sea muy completo, ya que tengo una mesa y dos sillas. Si, dos sillas. Una para mí y otra para mí.
No es que este loco (ya, mejor dejémoslo en duda), pero esa afirmación que en verdad parece primariosa, la dejaremos de lado, pero solo de momento.
Como les decía, estoy sentido en mi sillón. Todo chorreado y sin ánimos de nada. Para colmo no veo muy bien el calendario. Sé que es Septiembre, ya que es el mes de mi cumpleaños  y si lo sé, es sencillamente porque mi primo me llamo para que me acordara, pero no se qué día es hoy. Quizás 15 o 10…no lo sé y da igual.
Sentado, jalo con mucho ruido mi sillón a la mesa. Apoyo mi cabeza contra la fría madera de cedro. “Si es cedro, es mejor” retumba en mi cabeza, ya que siempre fue el slogan favorito de mi madre. Mi cabeza en la madera y pienso en lo melancólico de todo esto. Lo pienso y luego de 2 meses de haberme mudado veo el departamento con calma. Con calma digo, ya que ni bien me mude me recosté en la cama y no desempaque. Pensé que me mudaría a la semana y así fue pasando el tiempo.
Digo melancólico y lo digo porque se vería bonito un toque femenino en este espacio: Algunas flores, libros…perfume de mujer, ya saben de lo que hablo. Siempre he pensado y he admitido que la palabra “mujer” es sinónimo de vida.

Melancolía es una extraña palabra, así que por inercia comienzo a tararear  “Sweet home Alabama” y mientras lo hago, comienzo a mover los dedo. Por alguna extraña razón no puedo y pienso por un segundo que fácil ya estoy muerto. Antes de ponerme a pensar en poses filosóficas con respecto a eso…veo mi reloj. Mi reloj me gusta y no es que sea un fetichista de relojes…para nada. Me gusta y la razón es muy sencilla: Es un cucú. Casi nadie tiene uno hoy en día, así que estoy libre de que se me juzgue ese gusto cuasi-morboso que le tengo a los relojes cucú. Pensándolo bien, me tardaría todo un día contando cómo, cuándo y por qué lo compre, pero hoy no.

Sigo sentado, mirando el reloj.  Marca las 4:15 y me comienzo a reír. Es obvio que me ría en esta situación, ya que a veces mi reloj miente. Lo peor de todo el sabe que se, pero igual el muy sigue marcando la hora errónea, ya que se que son las 3.
Son las 3 y deben serlo…deben.

Y bueno, es más claro que el agua. Para que entiendas bien, tendría que contarte la verdad de la otra silla. En tu mente podrían caber muy bien 2 preguntas: ¿Y la otra silla? ¿Estás esperando a alguien en particular? Les diría cuánta razón tienen…
4:55 y la ansiedad fue más. Tengo que levantarme a tomar mis pastillas. Pastillas para algo, ya que no me acuerdo muy bien de qué. Quizás sean para la memoria o para ser más amigable con las personas. Arrastro mis pesados pies hacia la cocina y abro la refrigeradora. Si, es extraño, pero me gustan las pastillas frías y con un poco de vodka.
Me siento de nuevo, tal como me siento siempre y me pregunto en qué momento me jodí. Creo que cada persona tiene ese pensamiento. Siempre hay un luego y un después de todo, sobretodo en mi vida y en este departamento y en mi reloj, etc.
Soledad. Creo que esa palabra define  todo en el mundo desdichado de un hombre.
Esa soledad aun estando acompañado de infinidad de personas.

-Melissa y la putamadre...- Lo digo fuerte y en voz alta para que mi reloj cucú lo sepa. Tiene derecho a saberlo, que carajos.

Tiene que saberlo, ya que ese reloj es suyo. Siempre lo fue…

(continuara)

viernes, 10 de mayo de 2013

Lluvia.


.
.
Aún tengo
en mi cuerpo
todas
las gotas de lluvia
que cayeron la otra tarde,
imprevistamente,
sobe ti, para ti,
donde quiera que estemos
los dos,
sobre mí, para mí,
para la ciudad…inesperadamente.

Juramos,
¿Lo recuerdas?
Que danzaríamos juntos
alrededor de la noche
o del día,
con las primeras
gotas,
con las más frescas,
con las más violentas,
con aquellas
que se abrazarían
desesperadamente
a nosotros,
creyendo aplacar el fuego.

Te busco entre la lluvia
y no te encuentro,
¿Dónde estás?
¿Dónde estoy que
tú no estás?
¿Dónde estas
que yo no estoy?
Es como un reto…
algún desafío al cielo,
y a que
aun guardo de las calles
en donde camino hoy sin ti.

Como el caos y la maldita prisa
que seduce  los hombres,
como la nada,
ya que nada ocurrió
y  quizás estuve oculto
o tal vez tú,
no lo sé,
lo cierto es que la tierra aun
recuerda tu olor,
lo cierto es que yo ya no.

lunes, 11 de marzo de 2013

Re:Member 9



Mi manera de amarte,
de habitarte,
habitarnos
en coger tus manos
y
escuchar tus pasos… ( Tus pasos )

Recuerdo acariciar tu pelo,
como acariciar el viento,
como oler tu perfume.
Tardes en los cuales
mis dedos
recorrían tu espalda,
respiraba en tu cuello
y
reíamos por tonterías…

(Acá viene…)

Pero se rompió.
Como el tallo de una flor,
como el vuelo inédito de las gaviotas,
como cuando los sueños son
y
nada más
que eso.

¿Cómo juntar nuestros
alientos de nuevo?
Quiero lanzarlos al
vacío.
Es reconocer
que a pesar de todo
lo que afirmo,
de que tengo miedo
y tengo pánico
de llorar solo,
en mi lecho
de muerte,
sin que me mires
por última vez.

(``Tal vez…``)
Nos volveremos a encontrar.
No en esta
vida,
quizás en la otra….
Nacería de nuevo
y…ya sabes,
escogería
las mismas
situaciones:
tus ojos,
tus labios,
tu risa…
aun sabiendo
que
perdería todos
los momentos,
una y quizás mil millones
de veces más…

Como afirmando que
existes y que existo,
es mi manera de aun
amarte
y
contemplarte
solo en una imagen en
la pantalla,
es mi manera de
amarte,
el contemplarte
mientras dormías,
sin violentar jamás
tus sueños.
Esperarte con estas
manos calientes,
aun cuando demores…
Esperarte aun cuando
sé que tus pasos
son lentos
y aun ahora,
mientras escribo.

Reconozco este sendero,
ya estuve antes en
el…
Es reconocer que
a pesar
de todo lo que afirmo
que
te extraño sin piedad.
Como intervalos, sabrás…

Aunque habites todo,
que de tanto extrañarte
raramente
me extraño yo.

Mi manera
de amarte,
es
que aún podamos
jugar como niños,
contarnos
las últimas travesuras
y mirarnos
luego,
en silencio
y quedarnos
dormidos juntos
entre margaritas y el verde pasto
o tal vez… entre nuestros sueños.

(una vez más)

martes, 12 de febrero de 2013

Homenaje a Cortázar.


 .
...
..



Arrancas de la mano la locura
que esclavizo mis palabras,
y es virtud de la esperanza que brota de la sien,
absurdamente y pacifico,
sabio como tus mensajes.

                 (Se habla de pérdidas y tragedias)

-Más, dime julio… -
¿Qué esperas de la desgracia
que invierte el plan de una vida?

Ya que es como una huella, tu palabra en la Rayuela,
y es alma que se eleva,
por sobre las cabezas,
por sobre las nubes,
por sobre los sueños,
y
las sonrisas incongruentes.
                     
                   (Faltan piezas en la base de sus explicaciones…)


Y a mi verso
y
a la matinal constancia de mis cuentos.
Falta luz,
falta fuerza,
y hay modelos desarmados y sin gloria
que parece caer de la nada
y al decir: ¡Para armar, Señores! , modelo hecho de sabidurías pasadas.
es como un homenaje, mi canto.

Ni música, ni agradecimientos, es decir, es queja
es lamentos, la amistad que brota de mi llanto
No te vi nunca, Cortázar,
pero es huella,
tú huella,
la palabra en tu Rayuela.


___________________
Basta también agradecer, tácitamente…

viernes, 28 de diciembre de 2012

Nota 19


.
.
.

Noche apacible
de cansancios
excesivos,
como arrasan
estas
horas de sudor y frío,
de cansancio
sencillo
mis jóvenes huesos,
tiemblan al
pensar…

¿Pensar?
¿Qué piensas?
algunas veces
necesito pensar,
pero mis huesos
cansados
me miran,
dicen
Y suplican…

Una espalda
doblada
[Ella
me espera
en la tarde…]
Espera…esperar, esquinas
pista
pasto
insectos
¿Recuerdas ese sentimiento?
mi suelo
comprimido
como
restos de acero,
como
un grito
callado con ardor.

Una casa
que construyo,
una casa
que
jamás habitare,
mientras
que
estallan
mis pies…

camino
sin tregua;
muchos
son
los frutos
que jamás probare.

Estoy cansado amiga,
cansado
de que te duermas
cada noche y no veas que
yo duermo
con la muerte
adormecida
hasta el día siguiente…

Pienso de noche,
en que pensar
esta
mal.
Mal esta saber
que duermes  y  que
quizás,
quizás este todo bien.
Caminos entrecortados
y los dos
sonriamos de nuevo,
de nuevo….

______________________________________
No importa la métrica… ¿Importa algo? Solo Vive.

jueves, 20 de diciembre de 2012

El muro - Parte 1


.
.
.

Tomaba un tren vacío e iluminado. Un vehículo de viaje fuera de uso, fuera de época. Una estación pequeña. Postes alumbrados, ligeramente ocultos bajo los álamos viejos están aquellos altoparlantes expectorando melodías. Nada de palabras en ningún idioma.
Ninguna recomendación para los pasajeros y ningún pasajero. Es algo extraño. Solo estoy yo con mis dudas estúpidas. Entre y me senté al costado de la ventana. Siempre me ha gustado ver las cosas por una ventana. Me sentía extraño. Esta estación de tren  era desconocida para mí, hasta hace unos pocos momentos. Una estación de tren en el mismo centro de aquel  parque donde antes había descansado plácidamente.

Es raro.

Algo o alguien me invitada a iniciar el viaje. Sigo pensando que nunca vi esta estación de tren. Mis piernas tiemblan nerviosamente ya que no hubo preguntas a algún pasajero… ya que no había alguno, la verdad.
Miro la ventanilla y recuerdo. La estación estaba frente a mí, a un costado del tren. Listo para partir. Unas bancas de madera, largas, vacías, esperaban el cansancio de algún viajero. Los altoparlantes sobre mi cabeza, derramando melodías estúpidas al viento. Me envolvía su ritmo de canción de cuna. No me acuerdo bien el nombre… Pero los acordes estaban ahí. Tiernos, traviesos, como dándome la bienvenida. La tarde se vuelve turbia.
No me preocupe por la ruta. Luego de subir al tren y sentarme, sorprendido y callado.  Sabía que le destino final de este tren, también sería el mío.                                                                                                     Terca felicidad, que sin hacer preguntas, obedecía como niño enamorado…                                              (¿A quién?, ¿A qué?)
El tren es extraño. Tan extraño como los pasos que doy, siempre al caminar. Tan extraños como aquellos pasos que revelan un conocimiento más allá de mi conciencia.                                   Sabía que de una manera u otra, que los boletos estaban en el bolsillo izquierdo de mis jeans. La verdad, sabía que siempre estuvieron ahí. Una excusa para la cual no tomar aquel tren. Sutil seguridad, los boletos… Seguridad, boletos, destino, boletos, excusas, destino.

(Todo se vuelve confuso)

El lago de los cisnes. Pedro y el lobo quedaban atrás, en la estación, atrapados entre los álamos de aquella tarde. Quedaban atrás… (¿Qué es realmente lo que se mueve?...)                                                     Velozmente, atravesando los segundo, las horas,  los días, los meses, años... Quede envuelto entre imágenes y sonidos. El tren avanzaba como una piedra arrojada al fondo de un pozo. Veía rostros conocidos, recordaba otros, pero pronto se arrugaban, como papeles consumidos por el fuego. Fuego avivado por el rápido y silencioso desplazamiento del tren, colocándolos en medio de los rieles, quedando triturados, pero sin conseguir muerte. Desesperados, llamándome por mi nombre que pocos conocían. Miles de seres quedaban atrás, allá, muy atrás, donde yo ya no los veía. Sus voces se escuchaban cada vez más lejos. Sus rostros se derretían de mi mente, dejando un fétido olor de aceite quemado, rancio, mezclado con mi nausea y mi profundo desconcierto.
(Entre ellas , encontré su voz…)

martes, 18 de diciembre de 2012

El muro - Prologo


Prologo : 
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Todo comenzó  cuando  de pronto, las viejas imágenes del pasado comenzaron a llegar a mi puerta.  Instalándose en todos los rincones de mí casa. Impregnándose en todo mi cuerpo, burlonamente, como despreciando el presente. Las horas, tiranas y pálidas, reían de todos los gestos de mi cara… De todo el conjunto de valores y principios que gobernaban mi vida. Llegaban invadiéndome con osadía y arrogancia. Y yo las miraba, tal cual como se mira las travesuras de un niño… de un hijo. De un hijo pequeño y querido.

Estaba sorprendido, reconociendo sus voces, tarareando sus cantos. Gozando con sus ocurrencias. Pero de pronto llegaron otros: Insolentes, obscenos, malvados y  salvajes. Legaban puntualmente, como si llegaran de prisa a aquella cita tan esperada. Unos tras otros. Vertiginosamente. Inundándome sin piedad. Aislándome del mundo. De mi propio mundo. Aislándome de la razón y de todas mis seguridades, cual faros luminosos en mis calles vacías. Aislándome de todas las estrategias que había fabricado para no sufrir lo imprevisto. La vida que muy a menudo me sorprendía… aquella que generaban mis pasos de fascinación y miedo.
Asaltándome cuando menos lo esperaba. A la vuelta de la esquina, al morder una manzana, al caminar entre una multitud de personas y ver que de entre todas ellas, alguien me sonreía, confiado, feliz, cercano… terriblemente humano.

Se  rompen en cientos de miles de pedazos los grandes letreros de mis ciudades. Ciudades inaccesibles, fantásticas, antiguas. Donde no existe el día ni la noche. Ni lenguaje, moneda, reloj, escuela, almanaque o templo alguno. Una ciudad sin puertas. Sin guardianes. Donde todos los habitantes de mi alma solían jugar, cantar, reír, soñar, correr, llorar, amar…
Descubriendo nuevas y genuinas emociones.
Sin temor a la censura. Creciendo orgullosamente, a plena luz.
Ciudades a las cuales solo yo tenía acceso y en las cuales me refugiaba como un viejo oso, en su solitaria y oscura madriguera.