viernes, 10 de mayo de 2013

Lluvia.


.
.
Aún tengo
en mi cuerpo
todas
las gotas de lluvia
que cayeron la otra tarde,
imprevistamente,
sobe ti, para ti,
donde quiera que estemos
los dos,
sobre mí, para mí,
para la ciudad…inesperadamente.

Juramos,
¿Lo recuerdas?
Que danzaríamos juntos
alrededor de la noche
o del día,
con las primeras
gotas,
con las más frescas,
con las más violentas,
con aquellas
que se abrazarían
desesperadamente
a nosotros,
creyendo aplacar el fuego.

Te busco entre la lluvia
y no te encuentro,
¿Dónde estás?
¿Dónde estoy que
tú no estás?
¿Dónde estas
que yo no estoy?
Es como un reto…
algún desafío al cielo,
y a que
aun guardo de las calles
en donde camino hoy sin ti.

Como el caos y la maldita prisa
que seduce  los hombres,
como la nada,
ya que nada ocurrió
y  quizás estuve oculto
o tal vez tú,
no lo sé,
lo cierto es que la tierra aun
recuerda tu olor,
lo cierto es que yo ya no.

lunes, 11 de marzo de 2013

Re:Member 9



Mi manera de amarte,
de habitarte,
habitarnos
en coger tus manos
y
escuchar tus pasos… ( Tus pasos )

Recuerdo acariciar tu pelo,
como acariciar el viento,
como oler tu perfume.
Tardes en los cuales
mis dedos
recorrían tu espalda,
respiraba en tu cuello
y
reíamos por tonterías…

(Acá viene…)

Pero se rompió.
Como el tallo de una flor,
como el vuelo inédito de las gaviotas,
como cuando los sueños son
y
nada más
que eso.

¿Cómo juntar nuestros
alientos de nuevo?
Quiero lanzarlos al
vacío.
Es reconocer
que a pesar de todo
lo que afirmo,
de que tengo miedo
y tengo pánico
de llorar solo,
en mi lecho
de muerte,
sin que me mires
por última vez.

(``Tal vez…``)
Nos volveremos a encontrar.
No en esta
vida,
quizás en la otra….
Nacería de nuevo
y…ya sabes,
escogería
las mismas
situaciones:
tus ojos,
tus labios,
tu risa…
aun sabiendo
que
perdería todos
los momentos,
una y quizás mil millones
de veces más…

Como afirmando que
existes y que existo,
es mi manera de aun
amarte
y
contemplarte
solo en una imagen en
la pantalla,
es mi manera de
amarte,
el contemplarte
mientras dormías,
sin violentar jamás
tus sueños.
Esperarte con estas
manos calientes,
aun cuando demores…
Esperarte aun cuando
sé que tus pasos
son lentos
y aun ahora,
mientras escribo.

Reconozco este sendero,
ya estuve antes en
el…
Es reconocer que
a pesar
de todo lo que afirmo
que
te extraño sin piedad.
Como intervalos, sabrás…

Aunque habites todo,
que de tanto extrañarte
raramente
me extraño yo.

Mi manera
de amarte,
es
que aún podamos
jugar como niños,
contarnos
las últimas travesuras
y mirarnos
luego,
en silencio
y quedarnos
dormidos juntos
entre margaritas y el verde pasto
o tal vez… entre nuestros sueños.

(una vez más)

martes, 12 de febrero de 2013

Homenaje a Cortázar.


 .
...
..



Arrancas de la mano la locura
que esclavizo mis palabras,
y es virtud de la esperanza que brota de la sien,
absurdamente y pacifico,
sabio como tus mensajes.

                 (Se habla de pérdidas y tragedias)

-Más, dime julio… -
¿Qué esperas de la desgracia
que invierte el plan de una vida?

Ya que es como una huella, tu palabra en la Rayuela,
y es alma que se eleva,
por sobre las cabezas,
por sobre las nubes,
por sobre los sueños,
y
las sonrisas incongruentes.
                     
                   (Faltan piezas en la base de sus explicaciones…)


Y a mi verso
y
a la matinal constancia de mis cuentos.
Falta luz,
falta fuerza,
y hay modelos desarmados y sin gloria
que parece caer de la nada
y al decir: ¡Para armar, Señores! , modelo hecho de sabidurías pasadas.
es como un homenaje, mi canto.

Ni música, ni agradecimientos, es decir, es queja
es lamentos, la amistad que brota de mi llanto
No te vi nunca, Cortázar,
pero es huella,
tú huella,
la palabra en tu Rayuela.


___________________
Basta también agradecer, tácitamente…

viernes, 28 de diciembre de 2012

Nota 19


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.
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Noche apacible
de cansancios
excesivos,
como arrasan
estas
horas de sudor y frío,
de cansancio
sencillo
mis jóvenes huesos,
tiemblan al
pensar…

¿Pensar?
¿Qué piensas?
algunas veces
necesito pensar,
pero mis huesos
cansados
me miran,
dicen
Y suplican…

Una espalda
doblada
[Ella
me espera
en la tarde…]
Espera…esperar, esquinas
pista
pasto
insectos
¿Recuerdas ese sentimiento?
mi suelo
comprimido
como
restos de acero,
como
un grito
callado con ardor.

Una casa
que construyo,
una casa
que
jamás habitare,
mientras
que
estallan
mis pies…

camino
sin tregua;
muchos
son
los frutos
que jamás probare.

Estoy cansado amiga,
cansado
de que te duermas
cada noche y no veas que
yo duermo
con la muerte
adormecida
hasta el día siguiente…

Pienso de noche,
en que pensar
esta
mal.
Mal esta saber
que duermes  y  que
quizás,
quizás este todo bien.
Caminos entrecortados
y los dos
sonriamos de nuevo,
de nuevo….

______________________________________
No importa la métrica… ¿Importa algo? Solo Vive.

jueves, 20 de diciembre de 2012

El muro - Parte 1


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Tomaba un tren vacío e iluminado. Un vehículo de viaje fuera de uso, fuera de época. Una estación pequeña. Postes alumbrados, ligeramente ocultos bajo los álamos viejos están aquellos altoparlantes expectorando melodías. Nada de palabras en ningún idioma.
Ninguna recomendación para los pasajeros y ningún pasajero. Es algo extraño. Solo estoy yo con mis dudas estúpidas. Entre y me senté al costado de la ventana. Siempre me ha gustado ver las cosas por una ventana. Me sentía extraño. Esta estación de tren  era desconocida para mí, hasta hace unos pocos momentos. Una estación de tren en el mismo centro de aquel  parque donde antes había descansado plácidamente.

Es raro.

Algo o alguien me invitada a iniciar el viaje. Sigo pensando que nunca vi esta estación de tren. Mis piernas tiemblan nerviosamente ya que no hubo preguntas a algún pasajero… ya que no había alguno, la verdad.
Miro la ventanilla y recuerdo. La estación estaba frente a mí, a un costado del tren. Listo para partir. Unas bancas de madera, largas, vacías, esperaban el cansancio de algún viajero. Los altoparlantes sobre mi cabeza, derramando melodías estúpidas al viento. Me envolvía su ritmo de canción de cuna. No me acuerdo bien el nombre… Pero los acordes estaban ahí. Tiernos, traviesos, como dándome la bienvenida. La tarde se vuelve turbia.
No me preocupe por la ruta. Luego de subir al tren y sentarme, sorprendido y callado.  Sabía que le destino final de este tren, también sería el mío.                                                                                                     Terca felicidad, que sin hacer preguntas, obedecía como niño enamorado…                                              (¿A quién?, ¿A qué?)
El tren es extraño. Tan extraño como los pasos que doy, siempre al caminar. Tan extraños como aquellos pasos que revelan un conocimiento más allá de mi conciencia.                                   Sabía que de una manera u otra, que los boletos estaban en el bolsillo izquierdo de mis jeans. La verdad, sabía que siempre estuvieron ahí. Una excusa para la cual no tomar aquel tren. Sutil seguridad, los boletos… Seguridad, boletos, destino, boletos, excusas, destino.

(Todo se vuelve confuso)

El lago de los cisnes. Pedro y el lobo quedaban atrás, en la estación, atrapados entre los álamos de aquella tarde. Quedaban atrás… (¿Qué es realmente lo que se mueve?...)                                                     Velozmente, atravesando los segundo, las horas,  los días, los meses, años... Quede envuelto entre imágenes y sonidos. El tren avanzaba como una piedra arrojada al fondo de un pozo. Veía rostros conocidos, recordaba otros, pero pronto se arrugaban, como papeles consumidos por el fuego. Fuego avivado por el rápido y silencioso desplazamiento del tren, colocándolos en medio de los rieles, quedando triturados, pero sin conseguir muerte. Desesperados, llamándome por mi nombre que pocos conocían. Miles de seres quedaban atrás, allá, muy atrás, donde yo ya no los veía. Sus voces se escuchaban cada vez más lejos. Sus rostros se derretían de mi mente, dejando un fétido olor de aceite quemado, rancio, mezclado con mi nausea y mi profundo desconcierto.
(Entre ellas , encontré su voz…)

martes, 18 de diciembre de 2012

El muro - Prologo


Prologo : 
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Todo comenzó  cuando  de pronto, las viejas imágenes del pasado comenzaron a llegar a mi puerta.  Instalándose en todos los rincones de mí casa. Impregnándose en todo mi cuerpo, burlonamente, como despreciando el presente. Las horas, tiranas y pálidas, reían de todos los gestos de mi cara… De todo el conjunto de valores y principios que gobernaban mi vida. Llegaban invadiéndome con osadía y arrogancia. Y yo las miraba, tal cual como se mira las travesuras de un niño… de un hijo. De un hijo pequeño y querido.

Estaba sorprendido, reconociendo sus voces, tarareando sus cantos. Gozando con sus ocurrencias. Pero de pronto llegaron otros: Insolentes, obscenos, malvados y  salvajes. Legaban puntualmente, como si llegaran de prisa a aquella cita tan esperada. Unos tras otros. Vertiginosamente. Inundándome sin piedad. Aislándome del mundo. De mi propio mundo. Aislándome de la razón y de todas mis seguridades, cual faros luminosos en mis calles vacías. Aislándome de todas las estrategias que había fabricado para no sufrir lo imprevisto. La vida que muy a menudo me sorprendía… aquella que generaban mis pasos de fascinación y miedo.
Asaltándome cuando menos lo esperaba. A la vuelta de la esquina, al morder una manzana, al caminar entre una multitud de personas y ver que de entre todas ellas, alguien me sonreía, confiado, feliz, cercano… terriblemente humano.

Se  rompen en cientos de miles de pedazos los grandes letreros de mis ciudades. Ciudades inaccesibles, fantásticas, antiguas. Donde no existe el día ni la noche. Ni lenguaje, moneda, reloj, escuela, almanaque o templo alguno. Una ciudad sin puertas. Sin guardianes. Donde todos los habitantes de mi alma solían jugar, cantar, reír, soñar, correr, llorar, amar…
Descubriendo nuevas y genuinas emociones.
Sin temor a la censura. Creciendo orgullosamente, a plena luz.
Ciudades a las cuales solo yo tenía acceso y en las cuales me refugiaba como un viejo oso, en su solitaria y oscura madriguera.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Voces .


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Voces , sin rostro
llegan hoy
hasta mi cuerpo.
Algo esconde
el hombre  entre sus manos…
dentro , muy dentro,
entre su ropa,
entre su pelo,
entre sus labios… y en su boca.
Entre la palabra que pronuncia,
entre los latidos
de su corazón
que
camina,
como un adolecente
en medio de la calle,
con sus dos manos
en los bolsillos,
apretando los puños,
preparando el golpe,
apresurando el paso…
desconfiando
de toda sonrisa
( evitando toda forma humana )

Voces
sin ojos,
sedientos,
cansados  de ver
tan solo
su propia limitación.
El peso de su cuerpo
amorfo y cansado…
es como un cerco
construido
como defensa,
como refugio
y que hoy
le corta las alas
y le destroza
los sueños.

Algo oculta ,
es innegable.
El hombre
que crea maquinas
y lucha contra
la muerte.
Como una herida,
que aún no cierra.
Como aquel abrazo,
que aun duele.
Algo se oculta,
tras los años,
la edad,
el conocimiento,
la ciencia,
la mano fría
que nunca se brinda.
Algo se oculta,
la fragilidad vuelve.
El amor nos desarma,
abre el puño,
estrecha la mano.
El amor.
Peligroso amor.
Redime al hombre,
le permite verse,
le permite vernos.

Algo esconde,
el hombre.
Las sombras de sus dedos
marchan continuamente
a la batalla
a defender lo cierto y lo real .
Las murallas de la cuidad
detienen el sol
en pleno cenit…
Defenderse
de la noche,
de los sueños,
del tibio calor calor
de otro cuerpo ,
del dolor,
la risa,
el frío,
la espera de la inquietud de saber
que le falta.
(el propio rostro)
(la propia voz )
(el propio peso )
(la propia palabras)
que solo él puede
pronunciar
y
que
acaso
no la pronuncie
nadie.